domingo, 15 de agosto de 2010

Cultura Maya

Mayas

Otra de las culturas que alcanzaron su esplendor en el periodo Clásico fue la cultura maya. La zona maya estaba dividida en muchas ciudades-Estado las cuales eran señoríos. Los mayas habitaron una extensa zona, que reúne climas diversos, formada por los actuales estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán Y Quintana Roo, así como los países centroamericanos de Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras. Construyeron ciudades y centros ceremoniales en varios lugares entre los que destacan: Palenque, Yaxchilán, Edzná, Labná, Sayil, Kabah, Cobá, Dzibilchaltún, Toniná, Mayapán, Chichén Itzá, Tulum, Uxmal, Tikal y Bonampak.

Algunos pueblos mayas vivían en la selva, pero otros vivieron en zonas secas donde el agua se obtenía de unos pozos naturales llamados cenotes. Al igual que los demás pueblos mesoamericanos, el pueblo maya era agricultor; su principal cultivo fue el maíz, el cual era tan importante que estaba relacionado con sus creencias religiosas, pues pensaban que los dioses habían hecho a los hombres con masa (Ver pp.16-17 del libro de Historia de 4º de primaria). Además, sembraron tubérculos como la yuca, el camote, la malanga y la jícama; cultivos como frijol, calabaza, chile, chayote, tomate, cacao, algodón, henequén y tabaco.

El auge maya se localiza entre el año 200 y el 800 de nuestra era y un fenómeno semejante al de Teotihuacan hizo que las ciudades del área fueran abandonadas. Los mayas lograron una innovación arquitectónica importante con el uso de la bóveda falsa. Las casas se ubicaban alrededor del centro ceremonial. Sus templos, observatorios, juegos de pelota y demás edificios estaban distribuidos sobre plazas y patios de piedra ornamentados en estuco. Sus bajorrelieves y estelas se encuentran entre las muestras de arte más bellas. La pintura mural, sobre todo en Bonampak, revela sus costumbres. La sociedad estaba dividida en grupos sociales. En la iconografía destaca la distinción entre los personajes ricamente vestidos y los humildes en actitud de sumisión.

La gente del pueblo era la más numerosa, vivía en chozas hechas con troncos de árbol, palma y barro. Los artesanos y agricultores pagaba tributo a sus gobernantes y desempeñaban tareas productivas. Sus instrumentos eran de piedra pulida. La alfarería y los textiles alcanzaron gran desarrollo. Además de tejer algodón, aprovecharon el henequén para hacer sacos y suelas de sandalias. Utilizaron las resinas del copal, el caucho y el chicle y las propiedades colorantes del añil y del palo de Campeche. El trabajo agrícola estaba dirigido por los sacerdotes, quienes por sus conocimientos calendáricos señalaban las fechas apropiadas para cada labor.

La variedad geográfica de la región favoreció el intercambio y permitió obtener cosas que no se producían localmente. De tierras guatemaltecas salían maderas preciosas, pieles, plumas de quetzal, copal, jade, turquesa y obsidiana. Las tierras altas de Chiapas sobresalían por su añil, cobre, vainilla y ámbar. Honduras se caracterizó por el cacao y los vasos de alabastro. Yucatán por maíz, sal, cera, algodón, pescado salado, henequén y plumas de aves acuáticas. Otros objetos provenían del Valle de México, Oaxaca y la costa del Golfo. La mayor parte del comercio se realizó por medio del trueque, aunque los mayas utilizaron como moneda algunos artículos como: cacao, cuentas de jade, conchas marinas, etc. Los comerciantes llegaron a ocupar un lugar privilegiado en la sociedad.

Los mayas destacaron por su sabiduría. Fueron excelentes artistas, pintores de murales y escultores. Desarrollaron un sistema de escritura mediante dibujos (jeroglíficos) que representaban ideas, palabras o sonidos. Además, son reconocidos como magníficos astrónomos y matemáticos. Tenían un sistema numérico vigesimal basado en el 20, a diferencia del sistema decimal que se basa en el 10. Además, entendían el concepto de cero y desarrollaron el sentido posicional, es decir, que el valor del signo dependía del lugar donde se colocaba.

Fascinados por el cielo y la armonía del cosmos, los mayas observaron incansablemente el firmamento. Poseyeron construcciones con fines astronómicos y fueron sabios en el movimiento de los astros. La religión era el núcleo que daba sentido a su vida y sus dioses eran semejantes a los de todo pueblo agrícola. Los grandes ritos colectivos tenían lugar en plazas y patios situados frente a los templos. Los libros de Chilam Balam y el Popol Vuh, escritos después de la conquista, nos muestran las historias, leyendas y tradiciones del pueblo maya.


 

Cultua tolteca

os toltecas
Una de las tribus que irrumpió en Mesoamérica fueron los toltecas, un grupo de habla náhuatl que sometió a los nonoalcas, descendientes de los teotihuacanos. Al mezclarse los invasores, con los habitantes de los valles del actual estado de Hidalgo, establecieron una gran ciudad.

Tollan ("Lugar de tules"), cerca del río Tula, fue su capital. Allí levantaron edificios adornados con columnas en forma de guerreros llamados "Atlantes". También esculpieron figuras de jaguares, coyotes y águilas devorando corazones. Hacia el año 1,050 d.C., los toltecas habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y extendía su influencia a regiones muy alejadas. En Tula, la función política estaba ligada a la religiosa y el centro urbano era la sede del gobierno y de la religión.

Los toltecas extendieron su influencia mediante la guerra y el comercio, tomaron de otras culturas formas distintas de trabajar la tierra y de construir templos o casas, obtuvieron riqueza y dominaron territorios. Los pueblos sometidos les daban tributo a cambio de protección militar. Por medio de la guerra obtuvieron riqueza y dominaron territorios; los pueblos sometidos les daban tributo a cambio de protección militar. Los toltecas extendieron su influencia mediante la guerra y el comercio. Los toltecas recibían artículos tan distintos como: cerámica de Centroamérica y turquesa extraída del actual Nuevo México. A su vez, los productos de Tula se han encontrado en lugares tan alejados como Honduras y el sur de Estados Unidos de Norteamérica.

La guerra adquirió, entre los toltecas, mayor importancia de la que tenía en las culturas que florecieron en el periodo Clásico. Aparecen militares profesionales que se identifican con ciertos animales como: los guerreros águila, jaguar o coyote. En adelante, el predominio de los guerreros se hizo más intenso y el espíritu militarista caracterizó a todas las culturas del Posclásico.

El centro ceremonial de Tula tenía pirámides, habitaciones y juegos de pelota; y al igual que en Teotihuacán, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Según un poema, el genio de los artistas toltecas se debía a que: "ponían su corazón en el trabajo".

Los toltecas dominaron un amplio territorio, pero no por mucho tiempo. Hacia el año 1.200 d.C. su fuerza fue destruida por nuevos grupos de invasores. El final de Tula se parece al de Teotihuacán, hacia 1,170 la ciudad y su centro ceremonial fueron prácticamente destruidos; sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. Tal es el caso de Chichén Itzá, en la región maya en Yucatán, cuya arquitectura y esculturas, como el Chac-mool, se parecen extraordinariamente entre sí. (Ver pp.112 y 113 de libro de Historia de 5o. de primaria). La ruina de Tula favoreció la entrada de nuevos grupos al altiplano que se asentaron en Tenayuca, a Texcoco llegaron grupos nahuas de la Mixteca.


Cultura Teotihuacana




De aldea a metrópoli
En el noreste del valle de México, algunos grupos se instalaron en el valle de Teotihuacan para formar algunas aldeas agrícolas, aprovechando los manantiales y las tierras fértiles del lugar. Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos de trabajo; gracias a eso, Teotihuacan extendió su dominio a muchos lugares. La gente del pueblo se dedicaba, fundamentalmente a la agricultura; cultivaba maíz, frijol, chile y calabaza.
El desarrollo de Teotihuacan fue lento. Hacia el año 400 a.C., la población constituía un asentamiento de unas cuantas aldeas a las que se sumarían los sobrevivientes de Cuicuilco, los cuales contribuyeron a engrandecer la ciudad. Este centro ceremonial alcanzó su máximo esplendor entre los años 350 y 650 d.C.

La fuerza de la organización teotihuacana, y de otras culturas clásicas, derivaba de la religión. En Teotihuacan se veneraron dioses como: Tláloc (dios de la lluvia) y Quetzalcóatl (señor del viento y de la aurora), que posteriormente fueron adoptados por otros pueblos.

La grandeza de este Estado teocrático se produjo gracias al poder político ejercido por los sacerdotes, quienes monopolizaban los conocimientos, cumplían las funciones religiosas, controlaban la administración, la producción y el comercio. Teotihuacan fue una gran sede comercial. Construyó canales para la irrigación de sus parcelas y llegó a controlar la producción de toda la cuenca de México. Se hicieron grandes plazas, habitaciones para los sacerdotes, una calle principal conocida como Calzada de los Muertos y grandes templos dedicados al Sol, la Luna y Quetzalcóatl. Las paredes de los templos se aplanaban con una masa de yeso y arena, llamada estuco, sobre la cual pintaban murales. Alrededor del centro ceremonial vivía la gente del pueblo.

Los artesanos teotihuacanos fueron muy apreciados en Mesoamérica; hicieron vasijas, ollas, platos y vasos que se diferencian de la cerámica de otras culturas por el color y el decorado. Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos de trabajo. Con la obsidiana y el jade tallaron máscaras, cuchillos, orejeras, collares y figurillas; también trabajaron la concha y el hueso.

El poderío de los teotihuacanos se eclipsó intempestivamente, entre el año 650 y 700 d.C. Teotihuacan sufrió una gran emigración de la que se desconocen las causas. El único rastro de su cultura se depositó en los

Cultura Olmeca

El pueblo del jaguar
Hace más de 3000 años, entre 1200 y 400 a.C., en Mesoamérica ocurrieron el apogeo y la decadencia de la cultura olmeca, una de las grandes civilizaciones del México antiguo. Los olmecas, “los que habitan la tierra de hule”, fueron capaces de recoger y sintetizar las pautas culturales que por siglos se habían desarrollado en el área. Aun después de la caída de sus grandes centros, sus logros serían parte importante de la cultura mesoamericana.

Cultura madre
Entre las contribuciones que han llevado a considerar a la olmeca como la “cultura madre” de Mesoamérica se encuentran: los primeros edificios ceremoniales, construidos de acuerdo con un plan bien determinado; la estructura social, capaz de organizar grandes obras; el primer y bien definido estilo artístico, plasmado lo mismo en pequeños objetos que en colosales esculturas; el dominio de la talla de piedras de gran dureza; un ritual fundamental: el juego de pelota; así como el desarrollo de sistemas calendáricos y de escritura.


Cronología
El término olmeca se utiliza para designar a una cultura arqueológica que tuvo su apogeo en el Preclásico Medio (1200-400 a.C.). El gran asentamiento olmeca más antiguo fue San Lorenzo, tras cuyo declive su lugar fue ocupado por La Venta, al que siguió Tres Zapotes. Las investigaciones recientes han demostrado que su desarrollo no se circunscribió a la llamada área nuclear y hasta han sugerido la posibilidad de que algunos aspectos característicos de lo olmeca hayan aparecido primero entre grupos de otras regiones, como Chiapas y Oaxaca.